Dientes blancos para siempre
Nadie es indiferente a una sonrisa linda y espontánea.
No sólo incide poderosamente en el atractivo sexual de las personas, sino en las nuevas “demandas sociales” de la belleza y sus innegable incidencia en las relaciones laborales, culturales, familiares y económicas. Por todo esto se torna, además, un componente esencial de la autoestima.
Ya en los tiempos bíblicos se trataba a la salud y belleza de los dientes como sinónimos: "Rojizos son sus ojos más que el vino, y la blancura de sus dientes más que la leche" (Génesis 49:12). Lo que es absolutamente nuevo es la tecnología disponible para recuperar la frescura y blancura de una sonrisa.
Los dientes “envejecen” a una persona cuando se oscurecen o vuelven amarillentos. Esto sucede por diferentes factores como tratamientos odontológicos, uso prolongado de antibióticos, consumo habitual de vino tinto, té, café, chocolate, bebidas cola, o por causas congénitas.
Ocho de cada diez adultos entrevistados desearían blanquear sus dientes. La enorme demanda mundial que esto genera permitió la investigación y desarrollo de nuevos productos y técnicas de aplicación, como el blanqueamiento con un gel realizado a base de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno al 35%) aplicados con rayos láser. Cuando esta sustancia penetra en el esmalte del diente, libera el oxígeno capaz de quebrar las estructuras químicas que producen el desagradable color amarillento.
El “paso a paso” del blanqueamiento
Primeramente registramos el color dental previo al tratamiento, como elemento de control y comparación posterior. Luego realizamos una profilaxis dental para remover la placa bacteriana y elementos adheridos.
Tras colocar una barrera de protección gengival frente a los rayos láser, aplicamos una capa de 2 mm de sustancia blanqueadora sobre cada diente. Generalmente blanqueamos los incisivos y hasta el segundo premolar de cada lado. Esta sustancia se activa por luz láser, y láser infrarrojo, en aplicaciones de 30 segundos por región. Después dejamos actuar el producto en descanso de tres a cuatro minutos para aprovechar el contenido residual de oxígeno.
Este tratamiento es rápido e indoloro; se recomienda una actualización cada dos años, aunque esto depende de las características de la dentadura del paciente, de su alimentación, de su higiene bucal y de si fuma o no. Sin estas “interferencias”, el intervalo de actualización podría ser mayor.
Para quienes prefieren ampliar notablemente el intervalo de visita al consultorio, prescribimos un gel de auto-aplicaciones domiciliarias sobre un molde dental que hacemos a su medida. |